El equipo del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo ha publicado un nuevo documento de política relacionado con el tema del informe de este año sobre la migración y el desplazamiento, titulado “La educación como sanación: superar el trauma del desplazamiento a través del aprendizaje social y emocional”.
“Las condiciones en las que los migrantes y refugiados deben abandonar sus hogares y sus países de origen pueden ser extremadamente traumáticas. Incluso aquellos que tienen la suerte de encontrar un santuario se enfrentan a menudo a nuevas dificultades o a discriminación en sus comunidades de acogida que pueden exacerbar su vulnerabilidad. Las experiencias traumáticas pueden causar efectos físicos, emocionales y cognitivos a largo plazo. Esto puede ser particularmente perjudicial cuando se experimenta durante períodos sensibles del desarrollo cerebral” (Teicher, 2018).

Sin embargo, incluso en momentos críticos del desarrollo cerebral, los efectos de las experiencias traumáticas pueden abordarse con un tratamiento médico adecuado y un entorno receptivo (Weder y Kaufman, 2011). El acceso a la atención médica especializada puede constituir un desafío para las poblaciones afectadas por el trauma del desplazamiento. En tales situaciones, las escuelas pueden poner en contacto a profesionales de la salud, comunidades, docentes, padres y estudiantes (Vostanis, 2016). En contextos de escasos recursos, la falta de instalaciones de salud supone que los docentes pueden ser los únicos profesionales que las familias afectadas puedan encontrar y las intervenciones de apoyo psicosocial pueden tener lugar en las escuelas (Fazel y Betancourt, 2018; Munz y Melcop, 2018). Esto sucede a pesar del hecho de que los propios docentes puedan necesitar apoyo.

La educación puede estimular la resiliencia, nutrir el desarrollo social y emocional de los alumnos y dar esperanzas de futuro a los niños y las comunidades. Puede ayudar a las comunidades a reconstruirse, al permitir la superación de parte del trauma y, por lo tanto, fomentar la cohesión social, la reconciliación y la construcción de la paz a largo plazo (Nicolai, 2009; Novelli y Smith, 2011). Las escuelas pueden ayudar a los niños migrantes y refugiados a superar el trauma a través del apoyo psicosocial integrado en las intervenciones de aprendizaje social y emocional, que les permite desarrollar la autoestima, la resiliencia y habilidades de regulación emocional, y les enseña a entablar relaciones basadas en la confianza con los demás (Betancourt et al., 2013).

Este documento analiza las intervenciones educativas formales y no formales, especialmente las que se centran en el aprendizaje social y emocional, como enfoque prometedor para brindar un apoyo psicosocial que mitigue los efectos negativos del trauma en los migrantes y refugiados. El estudio abarca los contextos de emergencia, así como los contextos comunitarios en los que eventualmente se instalan los niños migrantes y refugiados. El documento aborda el acceso y el entorno del aprendizaje; el contenido de la enseñanza y el aprendizaje tanto para los niños como para sus padres; y el papel que pueden desempeñar los docentes y demás profesionales.

El documento de política puede descargarse aquí (en inglés).